miércoles, octubre 24, 2007

Un terreno para el poeta

Luis Felipe presentó sus datos:
• Será una casa familiar con espacios privados de absoluto silencio
• Necesito una biblioteca hermosa donde pueda hacer reinar el desorden y una habitación sin luz natural para poder trabajar con concentración y en absoluto silencio [el silencio debo romperlo solo yo si lo deseo]
• Necesito un espacio abierto al cielo en el que no haya horizonte, un espacio bajo el que dormir o quedarme extasiado.
• Me encanta y me inspira el sonido de la lluvia en los cristales.
• Pinto y dibujo con mucha más frecuencia y dedicación que la escritura.
• Colecciono mil cosas, todas usadas y viejas.
• Tengo una pinacoteca importante de la que apenas puedo gozar por falta de espacio.
• Me encanta ver cine negro en la tele.
• Leo con un solo punto de luz.
• Necesito recibir a amigos con gran frecuencia.

¿Dónde situaremos tan vasto programa, más digno de un novelista norte-americano que de un poeta bejarano? (La rima es, obviamente, fruto del azar y de la vagancia para buscar otra).

¿Necesitamos tierra para sembrar en ella los cimientos de la guarida, en la que crezcan silencio y melodía con formas sólidas, con sus huecos, sus macizos, sus luces y sombras?.


¿O sirve el espeso ramaje de un castaño al que trepar a diario para aislarse de la tierra y bajo el que cobijarse los días soleados?

¿Será adecuada una parcela campestre alejada del mundanal ruido?




¿O tal vez es preferible algo más urbano, pongamos en el casco histórico y junto a un río?



¿O quizá los versos nacerían mejor en un bloque de pisos de un barrio moderno dentro de una gran ciudad?



Ayúdanos a elegir.


Con la opción mas convincente construiremos tu refugio, Poeta, para que vivas en él y puedas tocar su sonido, escuchar sus texturas; para que seas en ella cada día un poco más libre, más sabio y mejor persona.

8 comentarios:

luis felipe comendador dijo...

Mi opción es la del casco hitórico, aunque el asunto del árbol no me desagrada... pero lo encuentro algo pequeño... ¿quizás en un bosquecito?

Mariano dijo...

Hola, GuaPalupe:

Te voy a decir, grosso modo, las cosas que yo creo necesarias para una vivienda unifamiliar en la que se quiera vivir realmente:
1.- Ha de ser blanca. O sea levantada con el trabajo
2.- La luz natural debe llegar a todos sus rincones, incluidos los espacios de transición.
3.-Las piezas deben mirar al sur y, si ello es posible, la orientación debe de ser doble.
4.- Los espacios deben de ser suficientes, pero no exagerados. Y si hace falta, conviene reducirlos un poco en beneficio de cosas en apariencia subsidiarias, como los armarios. Hay casas muy grandes que, sin embargo, muestran cierta tacañería en los vestíbulos y escaleras.
5.-Debemos gastar el dinero en aislamientos para ahorrarlo en calefacción o aire acondicionado. Debemos gastar el dinero en seguridad para ahorrarlo en robos y en sustos. Por cierto, la seguridad no sólo hay que tenerla, sino también aparentarla.
6.- La estética es muy importante, pero hay que estrujarse las neuronas para que no vaya en perjuicio de la comodidad. Ambas cosas deben ser compatibles y exigibles.
7.- La forma exterior y los materiales a utilizar dependerán en parte del lugar en el que se sitúe la casa. En todo caso, debe tener algo de movimiento, no sólo decoración.
8.- Las ventanas de los baños deben de ser grandes ¿Por qué se hacen a veces tan pequeñas?
9.- La cocina debe ser funcional, cómoda y dotada de espacios imprescindibles como despensa, armario de utensilios, espacio para lavadora y un buen tendedero. En todo caso, siempre atendiendo a las necesidades de quien o quienes la utilicen.
10.- Naturalmente, debe haber un garaje adecuado a las necesidades, un trastero y otros espacios necesarios en los que no siempre se piensa. Por ejemplo, para utensilios y máquinas.

Y lo dejo ahí, Lupe, para que seas tú quien resuelva los espacios exteriores. Digamos que la parcela tiene 800 m2 y que el lugar es cálido. La profundidad es de 28 metros, hay un desnivel de 10 y enfrente está el mar mediterráneo, aunque a una cierta distancia.

Un abrazo
Mariano Estrada

Anónimo dijo...

Pues yo creo que al poeta le vendria fenomenalmente, uno de esos establos vaquerizas que tanto hay por la zona, con paredes fuertemente apañadas en piedra para resistir el embite de los animales y que les dan, (a los establos),ese aspecto de envidiable construcción del que adolecen nuestras casas.
Con un espacio interior casi diáfano en altura y ancho,pequeñas divisiones acomodaticias hechas en madera, sin romper el espacio interior,y solamente una escalera que suba al abhuardillado,donde existira una lucerna abierta al cielo donde comtemplar la lluvia y las estrellas, cada rinconcito iluminado con una lampara separando espacios y una gran chimenea central, donde hacer una gran tertulia cuando se tercie, y vayan a visitarle los amigos, que no querran moverse de allí (yo no me moveria).Falta el pradito y el boscaje que no es problema tampoco en la zona,y además no es caro, lo afirmo y lo confirmo.

luis felipe comendador dijo...

Jo, no me disgusta la idea de anónimo.

Venga.

guaPalupe dijo...

Gracias Mariano por tus sugrerencias, has sido más aparejador que poeta y yo te esperaba más como poeta que como aparejador, pero bien.
Ahora tenemos un problema y es que tenemos "Dos casas para el poeta" y no una, ya que el programa de LF y el de ME no se parecen en nada. De donde podemos concluir cómo la esencia de uno se define definiendo la casa de nuestros sueños. Mmmmmmm esto me gusta, se va poniendo cada vez más interesante.
Poco a poco, chicos, que da la casualidad que JL y yo además de haber blog, trabajamos (somo así de raros).
El establo de anónimo también es sugerente pero sólo le vale al poeta en alguna de sus variadas facetas.

Anónimo dijo...

Es cierto Guadalupe que el poeta en el establo disfrutaria más de su individualidad,pero le faltaría la faceta familiar.
Podemos pensar en una casa en el casco histórico,porque el así lo determina. Creo que le podría ir bien una casa con vistas a la sierra, con un bajo amplio donde colocar el puñetero coche,bicicletas etc..
La vida familiar en la 1ª planta, con una estancia salon-comedor-galeria inmensa hacia la montaña,donde esparcir sin tensiones los avatares diarios.Los dormitorios,baños y cocina comodos y prácticos.
El estudio abuhardillado es el espacio del poeta, amplio,diáfano con un rinconcito para aislarse separandolo de la estancia con bibliotecas con posibilidad de coger libros objetos por los dos lados.
Aunque haya calefacción la chimenea es fundamental porque ayuda a interiorizarse y aportar calor a la estancia,siendo tambien rincon de tertulia para los amigos coronando este rincon una lucerna para ver el cielo. Ah! y que no falte una terraza para fotografiar el maravilloso paisaje que tenemos y poder respirar algo más que "Chester".
Los materiales los dá la estructura de las casas del casco histórico, piedra, madera en suelo y techo y para modernizar algo,dos testeros de la estancia podrian pintarse en dos tonos contraste,rojo y azul marino queda genial (he pintado la habitación de mi hijo así y el efecto es sorprendente). Espero ayudar un poco pero es verdad que el espacio que diseñamos es el que le gustaria a uno mismo. Chao

guaPalupe dijo...

Anónimo: ¿y tu hijo te sigue llamando papá después de pintarle la habitación de azul marino?
En serio: te lo has tomado demasiado en serio (perdón por la redundancia); este espacio que hemos diseñado en la web es para jugar, para soñar. Tu has imaginado una casa "al uso", tanto que incluso mencionas el coche, en fin...
Más en serio: deja los marinos para los marineros y píntale a tu hijo la habitación de blanco, hombre, que es el único color que devuelve la luz como le llega y no se hace demasiado protagonista.
Y gracias por tu intervención: podemos seguir hablando de colores, por ejemplo.

Anónimo dijo...

Cuando necesitas un blanco que refleje la luz es porque la estancia carece de ella, cuando dispones de luz en abundancia te puedes permitir el lujo de utilizar un negro y contrastarlo con blanco o cualquier otro tono por fuerte que sea, de eso se trata de dejar volar la imaginación con los colores.